Historias de esperanza : Mes del cáncer de mama en Shamir
Maria Guerrero
Mi nombre es María Guerrero, tengo 38 años y vivo en Madrid con mi marido y mi hija Alba de 5 años. Soy óptico optometrista y trabajo en Shamir desde el año 2007 en el departamento de marketing. Quiero compartir un momento muy personal en mi vida, cuando me diagnosticaron cáncer de mama hace 5 años.
Es la primera vez que escribo sobre este tema, es algo que he hablado con familiares, amigos y compañeros de trabajo, pero nunca me había sentado a escribir sobre ello y reconozco que estoy algo nerviosa y emocionada al revivir este momento.
Cuando estaba embarazada de mi preciosa hija noté un bulto en la mama que creció durante aquellos meses, pero no le dí mucha importancia ya que un año y medio antes, en una revisión, me dijeron que tenía quistes benignos, por lo que pensé que sería eso. El 10 de mayo de 2015 nació mi hija y en esas primeras 24 horas no conseguía realizar la lactancia materna por lo que en la revisión que me hicieron antes de salir del hospital, al decirle al médico que nos estaba costando la lactancia me exploró y notó el bulto, me dijo “antes de irte quiero que te hagas unas pruebas para ver ese bulto”. Fui confiada en que los médicos me dirían que era un quiste benigno, pero al hacerme la ecografía de mama, el médico se quedó muy callado al principio y luego murmuró con la enfermera, empecé a ponerme nerviosa porque me parecía que estaban viendo algo que no estaba bien. A continuación, me dijeron que tenían que hacerme una biopsia en ese momento y fue entonces cuando todo cambió, estaba muy asustada por el resultado de mi diagnóstico y pensé “esto no me puede estar pasando, no ahora que acaba de nacer mi hija”. En ese momento mi vida cambió, pase de la mayor felicidad de mi vida al peor momento en tan sólo 24 horas.
Fue un año difícil con varias operaciones, pasando por el tratamiento de quimioterapia y radioterapia, rehabilitación y a pesar de que el dolor físico fue muy duro siempre digo que lo peor fue la recuperación a nivel psicológico. Nadie está preparado para vivir algo así, especialmente cuando acaba de nacer tu bebé y lo tienes en tus brazos. Pero el tiempo pasa y empiezas a recuperarte, vuelves al trabajo y a esa normalidad tan ansiada y ves que la vida sigue y que cada día que vivimos es un regalo. Se necesita mucho tiempo para llegar a esta conclusión, pero incluso de los peores momentos también se obtienen cosas positivas. Ahora valoro más que nunca cada segundo del día que paso con mi familia y amigos, aunque ahora nos veamos menos por la situación del Covid pero el amor siempre está presente.
Quiero agradecer a todos los que habéis estado ahí, por estar a nuestro lado siempre, por todo el cariño que nos habéis dado y en especial a mi marido y a mis padres porque al final los que nos acompañan en esta situación día a día son los grandes olvidados y ellos necesitan del mismo cariño y apoyo que el enfermo. Nuestra hija nos hizo seguir adelante y tener más ganas de vivir que nunca, aunque también lloramos mucho cuando todo comenzó ya que la incertidumbre de no saber si todo va a ir bien o no, siempre está presente y hay que aprender a vivir con ello.
Esta es mi historia y todo lo que puedo deciros es que cualquier cosa que notéis, no lo dejéis pasar, el tiempo juega en nuestra contra y cuanto antes se detecte mejor. La vida es maravillosa y hay que vivir el presente, nos pasamos el tiempo pensado en cosas pasadas y preocupándonos por el futuro y nos olvidamos de vivir hoy.
Y gracias a todos los que habéis dedicado un ratito a leer mi historia, la vida continúa…